«Proyecto Pandora» de Sofía Aguerre

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Ni todos los avances tecnológicos del siglo XXI han conseguido eliminar la lacra de la desigualdad social. Por el contrario, el mundo de Nina Farrel está más polarizado que nunca. Las guerras han posicionado en el poder un nuevo orden religioso que se sustenta gracias a gobiernos totalitarios y aquello que se conocía como libertad ahora es una mera ilusión.

Sin embargo, nuestra protagonista es ajena a todo ello. Vive en una zona acomodada del viejo Londres, se somete a mejoras quirúrgicas gracias a la robótica y estudia en un instituto de prestigio. Desde que sus padres desaparecieron cuando era una niña, su abuela y su tía se han encargado de que nunca le falte de nada.

Nina es incapaz de imaginar que una lluviosa tarde de otoño su vida va cambiar de forma radical. Ante sus ojos y presa de la impotencia, será testigo del secuestro de su mejor amigo. Además, ya no habrá en su hogar hombro sobre el que llorar. Sola, indefensa y asustada, ¿conseguirá sobrevivir en un mundo de bares clandestinos, centros que experimentan con humanos y conspiraciones políticas?

Proyecto Pandora es la primera entrega de una bilogía distópica, tan adictiva como sorprendente, que no podrás dejar de leer.

Primeras impresiones

A gran escala es una novela que está perfectamente bien escrita, lo cual ayuda a la continuidad, por no decir que ayuda a pasarte 5 horas leyendo como un enfermo, en particular a partir de las doscientas carillas.

Nos encontramos con una novela que gira en torno a Nina Farrel, quien comienza siendo la niña mimada de la abuela y que con el transcurso de los capítulos se da cuenta a los golpes que no todo es color de rosas. Se nota (y mucho) el aprecio que tiene la autora con este personaje ya que es perfecto. Desde el vamos plantea una transformación que se da sin cesar en todo el primer libro, y que estoy seguro que continuará en el segundo; es un personaje que tiene mucho que aprender pero que aun así conserva sus principios y raíces.

En base a esta premisa contamos con la presencia de Thomas, mejor amigo de Nina el cual es como su antítesis. Recuerda mucho la relación que pueden llegar a tener dos niños de escuela que sienten que no pueden vivir el uno sin el otro.

Llegados a este punto comienza una serie de desagradables sucesos que no paran de salir mal, tanto desde el comienzo del libro hasta el último capítulo, todo, todo sale mal a partir de la divergencia de caminos tomados por Thomas y Nina. Uno secuestrado, la otra obligada por mandato de su abuela a abandonar su hogar. En el transcurso de la lectura vamos conociendo a personajes secundarios, cada uno con sus propias historias que se van redondeando en el primer libro pero que seguramente se ampliarán en el segundo. Me resulta por momentos difícil intentar hacer una asociación entre ellos con respecto a las diferencias que hay en cada uno, pero en líneas generales están muy bien presentados.

Entorno

Si tengo que nombrar una de las cosas que me retuvo a continuar con la lectura fue el universo generado entorno a un Londres distópico dominado por un orden religioso cuasi sectario y opresor, situado en la segunda mitad del siglo XXI. Lo acompañan avances tecnológicos capaces de modificar robóticamente el cuerpo humano de una persona. Y esto es lo que hace Nina con el suyo, justificando el hecho de apuntar al futuro y dejar de lado los inicios de la especie humana. Por más que estemos situados en el futuro con grandes avances tecnológicos imagino un Londres gris y taciturno, con una sociedad que por X motivos no es capaz de tener un pensamiento crítico dejándose llevar por ideas externas. Imagino una sociedad similar a la de 1984 de Orwell.

Espero en un futuro poder conocer más sobre cómo se llegó a esa situación, a ese panorama de opresión dominado por la religión, y como trasciende esto en otras partes del mundo.

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