El artista y la audiencia: cambios de paradigmas.

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Hoy quiero escribir acerca de un tema que está progresando muy rápido con el correr del tiempo, y para hacerlo voy a recurrir a ejemplos de dos escritores en particular.

Imaginemos un trabajo cualquiera. Sea el ámbito que sea, cuando pensamos en un trabajo lo que buscamos es una retribución económica de algún tipo, generada por un esfuerzo previo para llegar a los resultados, resultados que verán consumidores. No vayamos a los detalles, quedémonos con que esfuerzo + trabajo = $$$. Una vez que la $$$ está en la mano se termina el trabajo, ¿o no?

Hay muchas formas de respetar a tus consumidores. La más propia sería entender que en ellos está el poder de decisión de compra, y una vez que tu marca se hace conocida ante uno de ellos automáticamente se crea una expectativa. Hay diferentes niveles, puede ser alta, media o baja, o incluso puede no presentarse en el momento sino expresarse con el tiempo. Hace unos meses leí en un tweet de “vaya uno a saber quien era” en el que proponía pensar en marcas que no fueran visibles, marcas que fueran personas, que no fueran representadas por un logo. Y a primera instancia quizás cueste comprenderlo, asociamos a las marcas con colores, logotipos, tipografías, sabores, y un largo etcétera. El concepto de marca creo que va más allá de eso. 

En mi opinión una marca es un concepto de identidades y valores que en conjunto expresan una idea identificatoria. Por ende, una persona perfectamente puede ser una marca. Para entenderlo más a groso modo, los youtubers sin ir más lejos son marcas, son identidades y valores que los representan. Messi, LeBron, Nadal, entre otros son marcas. Y ya llegando al punto, los escritores también son marcas. Claro que así dicho puede no sonar atractivo, pero funcionan como tal. Y como toda marca hay que cuidarla y cultivarla, y reconocer que tienen por detrás lectores, y una vez que los lectores conocen a la marca, automáticamente ya se crean una expectativa. Y es tarea de los autores colmarlas. O mejor aún… superarlas.

El año pasado terminé el libro Reina Roja de Juan Gomez-Jurado, al finalizar el autor invita a los lectores a contactarlo por mail por si quieren comentar, o preguntar algo acerca del libro. Cuestión, así lo hice, ya que en mi trayectoria como lector nunca había visto alguien que lo hiciera. Contestó el mail mencionando que los personajes principales iban a regresar antes de lo que esperaba. Y así fue. Este 24 de octubre salió Loba Negra, y al día previo de la salida nos mandó un mail, obviamente no personalizado, a todos aquellos que le escribimos, mencionando la salida del nuevo material, agradeciendo el apoyo, mostrando el libro y los primeros párrafos. En fin, detalles… ¿Detalles? ¿Detalles seguro?

Su trabajo podría limitarse a escribir historias, vender libros, y seguir escribiendo historias. Nadie obliga al escritor a tratar con sus lectores. Entrega una buena historia y serás recompensado. Pero esto no es tan cierto. Quizás hace 20 años sí, pero no ahora.

El humorista Bo Burnham menciona al final de su show “Make Happy” que su monólogo se trata sobre actuar (sobre la performance), comenta la preocupación de que hacer un show sobre actuar sea demasiado meta y que a aquellos que no sean artistas se les iba a dificultar entenderlo, pero contempla que al final todo el mundo es artista. Que las redes sociales son la respuesta del mercado a una generación que quiere actuar, y es allí donde se mezclan artista y audiencia, entrelazados. Cada vez más vemos en redes sociales análisis, reflexiones o historias de gente random que generan miles de visualizaciones y comentarios, creamos comunidad, nos expresamos, con la esperanza de que a alguien le interese lo que tenemos para decir. ¡Felicitaciones! Vivimos en una performance.

Entonces si la línea entre el artista y la audiencia es tan delgada, ¿cómo lograr penetrar en un mercado tan abarrotado? Hasta hace poco tiempo se hablaba mucho del concepto 2.0, en especial del marketing 2.0,  naciente con las redes sociales y la transformación en la comunicación. Hoy en día estamos ya hablando del marketing 3.0, el cual según Philip Kotler, consiste en la necesidad y el interés de las personas de expresar su creatividad. Y atención, ya no son consumidores, son personas, son partners y forman parte de uno.

Si leyeron algunos de los análisis que hay en esta web, se habrán dado cuenta de que Brandon Sanderson es un escritor recurrente en este sitio. Es sin lugar a dudas uno de los mayores escritores de fantasía actual, y aparte de esto amigable con las redes sociales. Se destaca por cuidar mucho a su audiencia, los mantiene al tanto de todos su avances, novedades, dialoga, participa, y en su web tiene un gráfico donde indica con porcentajes, que tan avanzados están sus próximos lanzamientos. De vuelta, ¿es esto necesario? Y… seguro que hace 20 años no. Pero los paradigmas cambian, y esto no solo demuestra un respeto inmenso ante su audiencia sino una dedicación plena con su trabajo. Así se hacen las cosas ahora. Artista y audiencia entrelazados.

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